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Los recursos hídricos son vitales para el hombre y las proyecciones futuras recalcan que el agua dulce será el recurso más limitante para el desarrollo y supervivencia humanos. Tucumán se enfrenta a una estacionalidad muy marcada en las lluvias, con un largo período de sequía que ocasiona la reducción o intermitencia de los ríos, con la consecuente falta de agua potable. Si sumamos a esto los diferentes agentes contaminantes que afectan los ríos, pues son usados tradicionalmente como sumideros de basura y efluentes sin tratamiento, se evidencia la crítica situación con que se enfrenta la comunidad. En algunas de estas zonas la provisión de agua potable de red se reduce a un par de horas diarias en los meses más secos, y enfermedades de origen hídrico (diarreas, algunos problemas de piel) son constantemente denunciadas.

Los análisis químicos de la calidad del agua son caros o requieren del traslado de muestras a la capital tucumana para su estudio en instituciones públicas. Esto, si bien es factible, a veces no se realiza por falta de conocimiento sobre cómo tomar y dónde llevar las muestras. El método de los indicadores biológicos de contaminación puede ser usado por cualquier persona, in situ, y determinar de manera instantánea la calidad del agua del arroyo o río en cuestión. No requiere más elementos que un colador o red de acuario y unos pocos conocimientos para saber cómo recolectar y reconocer los organismos bioindicadores. Para la zona de bosques de montaña de Tucumán existe un índice de calidad de agua de muy fácil cálculo, que solo requiere conocer cuatro grupos de insectos acuáticos muy conspicuos (Dos Santos et al. 2010), lo que facilita aún más esta tarea.

Los indicadores biológicos o bioindicadores son animales o plantas que con su presencia, abundancia o estado de salud, nos "hablan" sobre el estado del medio en que habitan. Nosotros trabajamos principalmente con invertebrados acuáticos (insectos y otros animales), que son muy sensibles a la contaminación del agua y desaparecen de aquellos ríos que son impactados por alguna actividad humana.

En algunos países, por ejemplo en Chile, España, Costa Rica, Ecuador, estos indicadores biológicos son usados por las comunidades para monitorear la calidad del agua de sus ríos, y así forman una red de alerta temprana para detectar cualquier cambio negativo en el ambiente.

La comunidad científica ha encontrado en numerosos estudios que la franja de bosque u otra vegetación natural que se encuentra en las orillas de los ríos, es muy importante para mantener una buena calidad del agua. Esto es así porque la vegetación funciona como un filtro que limpia el agua que arrastra la lluvia antes de llegar al río. Por este motivo uno de nuestros objetivos principales es cuidar estos bosques y restaurarlos en los casos que haga falta.